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Carlos Alberto Rosales
Publicado: el 9 de Marzo del 2003, en el
Novedades de Quintana Roo

Luchas por el control de las tierras en Isla Blanca

La lucha por lograr el reconocimiento como titular de predios ubicados en el corredor de Isla Blanca no tiene límites de ningún tipo. Para lograr normalizar o alzarse con la titularidad del dominio ejidal se han dejado de lado las buenas relaciones entre vecinos y hasta los escrúpulos.

La falta de representatividad y debilidad de las autoridades de gobierno del lugar es un tema aparte, ya que la actitud "veleta" del Presidente Municipal y alguno de sus funcionarios pueden acarrear futuros juicios al municipio por mal desempeño de funciones.

El regreso de los muertos vivos

La aparición en los últimos tiempos de "propietario invasor" y "propietarios invadidos" es recurrente. Más allá que en el primer round de está puesta en escena, el "invasor", es quién ha realizado el procedimiento burocrático solicitado para normalizar la situación dominial de las tierras que reclama.

Mientras que los "invadidos" exigen al Presidente Municipal y, éste promete cartas de residencia, que los señalen como únicos propietarios de los predios. Muchos de estos propietarios "perjudicados" según sus argumentos, entre los que se encuentra Sunrise Village S.A. de C.V. – empresa for export-, de la que platicaremos más adelante, conmina al Alcalde para que anule el oficio de residencia que otorgara el 8 de agosto de 2002 al presunto "invasor" Arturo Marcelín Martínez.

Allí no termina esta historia de ribetes "cantinflescos", pues exigen además al Alcalde se les expida a ellos un oficio que los avale como únicos posesionarios legales de los predios del lugar. ¡Créase o no! Esto está sucediendo a pocos minutos de nuestra ciudad. Es de destacar que alguna de estas personas pueden exhibir documentación de diversas procedencias como escrituras y boletos de compra – venta, que datan de cuando Quintana Roo fungía todavía como territorio de la República.

Los más audaces han conformado su propia empresa con nombre de fantasía y el capital social mínimo establecido por las leyes, para poder acceder a esta gran rueda de la fortuna en la que se ha convertido Isla Blanca al haber aumentado de manera considerable el valor de plusvalía de sus terrenos. Como dijéramos antes esta situación ha traído aparejada una sórdida lucha en diferentes escenarios y en los medios de comunicación en particular.

Hace un par de semanas, se vio afectada la imagen del primer perjudicado, al quedar expuesto ante la opinión pública, como un aprovechado, que quiere sacar ventajas de su posición y poder económico. Estamos hablando del empresario Arturo Marcelin Martínez quien tiene un proyecto de radicación de un nuevo proyecto turístico para la zona y un centro de capacitación para formar jóvenes profesionales en manejo hotelero. Con el paso de los días y con los ánimos más calmados, nos encontramos con que Arturo Marcelín Martínez, requirió ya el año anterior un oficio que certifica su residencia ante el Municipio de Isla Mujeres. Documento que le fuera otorgado con fecha: Agosto, 8 de 2002 y, con el que inicio el proceso administrativo legal de desandar el camino burocrático para lograr el reconocimiento de las tierras que denuncia ante la instancia federal de la Secretaría de la Reforma Agraria en la ciudad de Chetumal.

El Milagro

Este predio está compuesto de 01-95-90 hectáreas de los que Marcelin Martínez denuncia posesión desde hace más de 15 años, - en el oficio de residencia se lo certifican -, tanto física, como pacífica, legal y continuada. Durante todos esos años le ha realizado mejoras al lugar, mantenido limpio, desmalezado y por cierto explotado desde hace un tiempo a la fecha. En agosto de 2002 solicitó ante el Tribunal de la Reforma Agraria la regularización del citado predio con el fin de obtener la documentación legal y permanente que lo acredite como propietario legítimo.

La posesión solicitada está respaldada y, acreditada debidamente, - en apariencia- por testigos que tienen una permanencia de vivir en la zona y son vecinos de "El Milagro", desde hace aproximadamente 20 años y que prestan testimonio de la vecindad con el señor Arturo Marcelin Martínez. Aquí nos debemos hacer la primera pregunta de rigor: ¿ Por qué motivo un empresario importante, exitoso, con fuertes inversiones en el Estado, teniendo su documentación en regla y presentada ante instancias federales, se arriesgaría a falsear algún documento, como lo acusan sus vecinos? .

Sunrise Village S.A. de C.V.

¡Resulta ilógico!, Esta es la respuesta a la larga pregunta del párrafo anterior. Como resulta ilógica también, la ofensiva desatada desde diversos ámbitos contra inversionistas o grupos empresarios que invierten millonarias sumas en proyectos y desarrollos turísticos en Cancún y zona de influencia, a los que hoy se los hace culpables de todas las tropelías y anormalidades que se suscitan para sortear la discrecionalidad con que el poder político está acostumbrado a actuar cuando se le presentan proyectos de envergadura.

Ruleta Rusa

La empresa con el nombre de fantasía: Sunrise Village S.A. de C.V., se encuentra detrás de una serie de procedimientos que se están ventilando ante la Sub Procuraduría General de Justicia del Estado de la Zona Norte donde se denuncia como agresor a Arturo Marcelín Martínez y a sus asociados.

Pero, ¿ Qué es Sunrise Village S.A. de C.V. ¿ Esta empresa que se formaliza e inicia actividades el 2 de julio de 1998 según escritura pública Nº 12652? Está integrada por los señores: Herwing Sarnow, Stephan Sarnow, ambos de nacionalidad alemana y con domicilio en la ciudad de Walzenhausen, Suiza.

Según consta en actas cuando se integró Sunrise Village, estaban de paso en nuestra ciudad, sin acreditar domicilio especial. El tercer integrante del grupo societario es el señor Igor Poiarkov, de nacionalidad rusa, quien declara domicilio en Isla Mujeres, - recordemos que este señor, es el beneficiario del juicio por demanda laboral en contra de los inversores alemanes dueño del hotel Casa Maya -. Más allá de todos estos detalles a título anecdótico, lo interesante del caso es que Sunrise Village, no ha sido normalizada en tiempo y forma, luego de su constitución societaria, ya que no ha cumplido con el procedimiento de:

1. Inscripción en la Secretaría de Inversiones Extranjeras,

2. No ha sido declarada ante la Secretaría de la Gobernación como estipula la ley,

3. El señor Igor Poiarkov por el tipo de visa que posee está inhabilitado para representar legalmente una sociedad de estas características.

Capital social e integración societaria

Sunrise Village S.A. de C.V. quedó constituida con el capital mínimo que establece la ley, sin derecho a retiro de $ 50.000.00 (pesos cincuenta mil). Este capital está integrado por cien acciones de clase Primera "A", nominativas con un valor nominal de $ 500.00 cada una. La sociedad quedó integrada de la siguiente forma:

1. El señor Herwing Sarnow es poseedor de cincuenta acciones en conjunto de $ 25.000.00 (pesos veinticinco mil),

2. El señor Stephan Sarnow es poseedor de cincuenta acciones con valor en conjunto de $ 25.000.00,

3. El señor Igor Poiarkov, no posee capital accionario en la sociedad,

4. El Administrador único designado es el señor Herwing Sarnow, residente en Suiza,

5. El señor Igor Poiarkov designado como Comisario de la sociedad, está inhabilitado para ejercer el cargo por su estatus migratorio.

Como suele decir un dilecto colega cuando escribe su columna: Oremus, todo este asunto está bastante vidrioso. El invasor tramita legalmente la tenencia de las tierras ante El Tribunal Agrario. Quienes lo acusan, no residen en el lugar, viven fuera del país y, tienen un representante que legalmente está limitado para representarlos.

En síntesis por una parte tenemos al invasor Un empresario emprendedor, exitoso y obviamente "envidiado" y con adversarios por su poder económico y posibilidades de concretar ambiciosos proyectos, y que no ha eludido la burocracia para legalizar los terrenos que cree le pertenecen por tener su tenencia efectiva durante más de quince años. Por la otra parte tenemos, una sociedad constituida por accionistas que no son conocidos en la zona donde reclaman las tierras y representados por un individuo que funcionalmente está inhabilitado para hacerlo.

No somos ángeles

Todo este asunto llama mucho la atención, no podemos ser tan ingenuos de desconocer que existe un conflicto de intereses en el que están en juego cifras varias veces millonarias. En la zona continental de Isla Mujeres y adyacencias, existen más de 10 proyectos inmobiliarios "frenados" por irregularidades en los títulos de la tierra.

Esto hace perder grandes cifras en concepto de impuesto predial y la potencial generación de gran cantidad de empleos para la zona. Estamos hablando de inversiones según fuentes extraoficiales del Ayuntamiento de Isla Mujeres de varios millones de dólares. Pero mientras esto sucede, un grupo de inescrupulosos está atentando contra la ecología y el medio ambiente, realizando movimiento de suelos, afectando el manglar, sin ningún tipo de autorización de la Semarnat o de otro ente público.

Las autoridades del Estado que dicen ser "protectoras" de los derechos de los ciudadanos debe arbitrar en forma urgente y sin dejar lugar a ningún tipo de sospechas apoyar la regularización de títulos para los vecinos y colonos que demuestren la tenencia de un título real o a los tenedores que están en real posesión de los terrenos y, que le han realizado mejoras y pagado sus impuestos durante años. De no solucionarse, este tipo de litigios se seguirá obstruyendo el desarrollo y progreso del destino turístico. Además se puede llegar a situaciones que pueden desencadenar eventuales estallidos sociales de previsibles y funestas consecuencias como los sucedidos en agosto de 2002, en el Estado de Guerrero, más específicamente en Punta Diamante, donde una disputa de tierras por el megaproyecto turístico de Punta Diamante dejó un saldo de dos muertos o, como el conflicto en Zacatecas entre los comuneros indígenas oriundos del Estado de Durango y los ejidatarios Zacatecanos por la posesión de tierras en el Ejido de Bernalejo de la Sierra, que derivó en graves enfrentamientos.

Solo el justo equilibrio del fiel de la Justicia debe arbitrar esta situación compleja. Esperamos que esto suceda en un tiempo cercano y que sirva para el desarrollo de la región y sus vecinos.